¿Qué es la web3? Esto es lo que necesitas saber

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La Web 3.0 es de lo que muchos hablan últimamente. De eso y del Metaverso, dos conceptos que parecen estar mezclados. Sin embargo,  y a pesar de la lluvia de información que nos ha caído, a muchos todavía no nos queda claro qué es la Web 3.0. Por eso trataremos de tocar los puntos más importantes de este nuevo paradigma, tanto los positivos como los negativos.

La Web 3.0: ¿una revolución o más de lo mismo?

Lo primero que necesitas saber es que la web3 es descentralizada, o al menos eso es lo que pretende ser. Esa es la esencia de esta «nueva web», que todavía no existe a gran escala pero ya hay planes en marcha para hacerla realidad.

Y… ¿Cómo la harán posible? Seguro ya sabes cuál es la respuesta: a través de la blockchain, esa misma tecnología revolucionaria que le dio vida al Bitcoin y al resto de criptomonedas que llegaron después.

Pero esto nos sigue dejando varias preguntas sin responder: ¿por qué la web tiene que ser descentralizada?, ¿cómo funcionará?, ¿qué cambiará? Preguntas que incluso los más entusiastas todavía no han logrado responder con total exactitud.

La Web actual está controlada por unos pocos

Meta amenaza con dejar a la UE sin Facebook e Instagram

Actualmente, la web está dominada por un pequeño grupo de empresas tecnológicas cuyo poder y alcance es algo inédito del mundo moderno. Irónicamente, hay quienes consideran que esta Web se maneja como si se tratase de feudos, donde los usuarios están sujetos a la voluntad de empresas como Meta (Facebook), Alphabet (Google), Twitter o Microsoft.

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¿Te lo has preguntado?, si tienes una cuenta de Instagram, ¿esa cuenta es realmente tuya? El contenido que subes a ella seguramente es generado por ti, pero, ¿cuánto control tienes realmente sobre esta? Pongamos un ejemplo que seguro muchos recordarán: en el 2021 el anterior presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue expulsado temporalmente de la red social Twitter por tweets que la empresa consideró como inapropiados.

La Web 2.0 permitió el avance de la red, ¿pero a qué costo?

La suspensión en Twitter del expresidente de EE. UU. solo hizo más visible un problema que muchos ya veían en el horizonte, le hemos dado mucho poder a estas empresas. Y ha sido así por pura practicidad, en la primera versión de la web toda la información que compartías estaba alojada en tu ordenador y la que querías ver estaba en el PC de otros usuarios conectados a la red. Si estos se desconectaban o si tú te desconectabas, ya no podían acceder a dicha información.

En la Web 2.0 usamos el espacio de almacenamiento y poder de cómputo de los servidores de empresas como Google para acceder a diferentes servicios, cargar fotos y vídeos a la nube, guardar archivos, consultar información, etc. Esto es más práctico por varias razones y permitió un avance más rápido de la web.

Haciendo retrospectiva, en la primera versión de la web las páginas eran estáticas, solo se mostraba la información plana sin opciones para interactuar con ella. Por suerte, el avance en el desarrollo web hizo que esto fuese más dinámico y enriquecedor. Si comparamos la web en la década de los noventa y la actual veremos lo mucho que ha cambiado. ¿Pero a qué costo?

Ahora, si una empresa como Meta decide que no puedes usar tu cuenta en alguna de sus redes sociales, vas a perder mucha información personal. Cada una de estas empresas tiene sus propias normas de uso, para disfrutar de sus servicios tienes que apegarte a ellas.

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La Web3 quiere equilibrar la balanza

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En la tercera versión de la Web no dependeremos de servidores centrales (como pasa ahora mismo), en cambio, existirán varios nodos conectados, donde la información de la red estará distribuida. Esto ya pasa en plataformas como Bitcoin y Ethereum, la idea es extender estas tecnologías descentralizadas a toda la Web, reduciendo el control de las empresas tecnológicas.

De hecho, depender de un servidor centralizado tiene desventajas, como ya hemos visto en varias ocasiones con los servicios de Meta. ¿Cuántas veces se han caído Facebook, WhatsApp e Instagram cuando el servidor falla? En una red descentralizada, si un servidor falla los demás pueden seguir ofreciendo el servicio.

Pero… (siempre hay un pero) una cosa es la teoría y otra es lo que se puede aplicar en el mundo real. Los más idealistas esperan que en la Web 3.0 cada usuario tenga control sobre sus datos. En la práctica, lo que puede pasar es que estos grandes feudos tecnológicos pasen a nuevas manos, las de aquellos que controlen la blockchain.

No importa lo que te digan, no tendrás el control en la Web 3.0

La Web 3 será menos descentralizada de lo que muchos esperan que sea. A menos de que todo el mundo tenga un ordenador o incluso un móvil con suficiente poder de procesamiento, es casi imposible que en la Web3 cada usuario funcione como nodo. Para resolver este problema (sorpresa) deberán recurrir a los servidores de empresas, que funcionarán como intermediarios. Algo muy parecido a lo que ocurre actualmente.

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Sin embargo, es cierto que la información en la cadena de bloques está descentralizada y es inalterable. Esto quiere decir que una sola empresa no tendrá el control de tus datos y el de otros millones de usuarios. Pero, al necesitar un intermediario, estos sí pueden regular el acceso a la red.

De hecho, varias figuras importantes del mundo tech han alzado la voz contra la Web 3.0. Jack Dorsey, el fundador y ex-CEO de Twitter (y entusiasta del ecosistema Bitcoin) es uno de los que se oponen. Según este y muchos otros, esta web se manejaría muy similar a como ha venido ocurriendo hasta ahora, y está manipulada por los fondos de inversión.

¿Qué podemos esperar de la Web 3?

Un ejemplo muy claro de esto son las plataformas como Binance, que funcionan como casas de cambio donde las operaciones están centralizadas y reguladas por la plataforma. Entonces, ¿qué sería lo que la Web 3.0 podría resolver?

Poco, al parecer. La Web 3.0 sí traerá un cambio pero es algo que al usuario promedio poco le afectará. Para que la idea de que una web descentralizada pueda funcionar tal cual como se esperaría, haría falta que la mayoría de los usuarios tuviesen los conocimientos y recursos necesarios para usar y aprovechar al máximo dicha tecnología. Pero como siempre, pocos serán los que se verán realmente beneficiados.

Sin embargo, nadie es dueño de la verdad absoluta. Por eso nos gustaría conocer tu opinión, ¿crees que la Web 3.0 revolucionará el uso de la red o será más de lo mismo? Dínoslo en los comentarios.