
Que tu móvil admita carga rápida no garantiza que vaya a cargar a la máxima velocidad posible. El cable USB que uses tiene mucho que decir, y más de una vez el problema no está en el cargador ni en el teléfono, sino en ese cable que llevas años usando “porque siempre ha funcionado”.
La buena noticia es que hay varias formas, extremadamente sencillas, de saber si un cable USB es realmente de carga rápida. En este artículo te mostraremos esos métodos para que descubras esto en muy pocos minutos.
Lo primero: ¿qué significa “carga rápida” en un cable?

Un cable de carga rápida es aquel capaz de soportar más potencia eléctrica sin perder eficiencia ni calentarse en exceso. Esa potencia se mide en vatios (W) y depende tanto del voltaje (V) como del amperaje (A).
Por ejemplo, un cable preparado para 60 W suele trabajar a 20 V y 3 A, mientras que uno de 100 W llega a 20 V y 5 A. Si el cable no alcanza esos valores, el sistema limita la velocidad de carga automáticamente.
Fíjate en el tipo de conector

No todos los cables USB son iguales, aunque a simple vista lo parezcan. Los cables USB-A a USB-C (los de conector rectangular por un lado) suelen ser los más limitados. Muchos se quedan en cargas lentas o medias y no son ideales si buscas la máxima velocidad, salvo en casos concretos con cables y cargadores propietarios.
Los cables USB-C a USB-C son los más recomendables hoy en día. Permiten usar estándares modernos como Power Delivery y alcanzar potencias mucho más altas, siempre que el cable esté preparado para ello.
Busca información en el propio cable o en el embalaje

Algunos cables indican claramente su capacidad: “60 W”, “100 W”, “5A” o combinaciones similares. En los cables certificados, esta información suele venir grabada en el conector o impresa en el envoltorio. Si no aparece nada, desconfía: muchos cables genéricos no están pensados para cargas rápidas.
Un detalle práctico que deberías tener en cuenta es el siguiente: los cables más gruesos suelen soportar más amperaje. No es una regla absoluta, pero sí una pista bastante fiable.
Compruébalo en la práctica

Otra forma rápida de salir de dudas es conectarlo a un cargador potente y a un móvil compatible. Si en la pantalla aparece “Carga rápida”, “Carga súper rápida” o un mensaje parecido, el cable está cumpliendo. Por el contrario, si el móvil indica carga normal, aunque el cargador sea potente, el cable probablemente esté generando el famoso cuello de botella.
También puedes usar aplicaciones que muestran la potencia de carga en tiempo real, esto te permitirá ver cuántos vatios está recibiendo el dispositivo.
Invertir en un buen cable es fundamental

Si cargas varios dispositivos o tienes un móvil con carga rápida potente, merece la pena invertir en un cable USB-C a USB-C de al menos 60 W o 100 W. De esta forma te aseguras compatibilidad, mayor durabilidad y, sobre todo, no perder tiempo esperando a que la batería se llene más despacio de lo necesario.
Sin mucho más que añadir, te recomendamos echarle un vistazo al artículo en donde analizamos los mejores cables USB-C, allí podrás encontrar uno que encaje perfecto con tu terminal y cargador.















