
Desde 2020, la Unión Europea comenzó a discutir la idea de que los portátiles y otros tantos dispositivos electrónicos usen conectores USB-C de forma obligatoria para cargarse. Sin embargo, no fue hasta 2022 que se llegó a un consenso en el que, palabras más y palabras menos, se estableció lo siguiente: los móviles, tablets y cámaras debían usar USB-C obligatoriamente a partir de 2024; mientras, la medida comenzaría a aplicar en portátiles a partir de 2026.
Lo de 2024 se cumplió, incluso con las quejas de fabricantes como Apple, pero ya es 2026 y cabe preguntarse… ¿Cuándo comienza la vigencia de la nueva normativa para portátiles? Déjanos decirte que será en menos tiempo de lo que crees, porque el uso obligatorio de conectores USB-C para portátiles vendidos en Europa comenzará a aplicar desde abril. Es decir, en apenas unos días.
A partir del 28 de abril de 2026, todos los portátiles nuevos comercializados en Europa tendrán que cargar por USB-C

En aras de reducir la basura tecnológica y que no tengas montones de cables de todo tipo tirados por casa, la Unión Europea obligará a todos los fabricantes de portátiles a usar USB-C como puerto de carga en sus dispositivos si pretenden venderlos en el Espacio Económico Europeo (EEE), según lo acordado en la Directiva 2022/2380.
La nueva normativa comenzará a aplicarse a partir del 28 de abril de 2026, en apenas unos días. Y como revelamos más arriba, esta decisión se tomó en 2022, así que se le dio suficiente tiempo a las marcas para adaptarse y surtir el mercado de opciones con este tipo de conector, así como retirar los anteriores.
La medida abarca a todo aquel ordenador que puedas llevarte contigo, incluyendo netbooks, notebooks, convertibles, ultraportátiles, portátiles híbridos y demás. Sin embargo, no creas que vale con poner un conector USB-C cualquiera para cumplir, pues este debe seguir una serie de parámetros.
Concretamente, la UE exige que se cumpla con la norma EN IEC 62680-1-3, que obliga al uso del estándar Power Delivery si el dispositivo necesita una potencia de carga igual o superior a 15 W (3 A x 5 V). Todos los portátiles necesitan más potencia que esa para cargarse correctamente, así que todos tendrán que pasar por el aro.
Eso sí, la UE mantendrá el derecho para que cada fabricante implemente su propio protocolo de carga si así lo desea. Sin embargo, esos protocolos propietarios deben cumplir con el estándar establecido en la norma antes mencionada. Dicho de otra forma: nada de limitar el uso de adaptadores de otras marcas o generar otros problemas.
Europa exige información a la vista y reducción de desechos, aunque también mira hacia el futuro

Junto a las demandas técnicas anteriores, la UE obligará a los fabricantes y tiendas a cumplir con una serie de exigencias adicionales.
Una de las más importantes tiene que ver con la reducción de chatarra tecnológica. Si un fabricante desea vender un portátil con su respectivo cargador USB-C podrá hacerlo, pero también tendrá que ofrecer una versión sin cargador.
¿Cómo sabrá un comprador de qué versión se trata? Simple, porque el producto debe decir si incluye o no el cargador, y lo hará a través de un pequeño pictograma en su embalaje. Y si no incluye el cargador, ¿cómo sabrás cuál necesita? Fácil, la caja debe decir la potencia mínima y máxima de carga en vatios y esta información también debe mostrarse junto al precio en tiendas (especialmente online).
Adicionalmente, vale la pena señalar que la UE ha pensado a futuro y no tendrá que actualizar esta normativa en breve. El documento toma en cuenta consumos de hasta 240 W, que es una potencia realmente elevada, pero que podría ser necesaria en algún momento. ¿Cómo? Por un lado, portátiles de alto rendimiento como los gamers y las estaciones de trabajo; por el otro, sistemas de carga ultrarrápidos como los que ya hemos visto en móviles.
Asimismo, a finales de 2026 se presentará un estudio sobre el impacto de vender portátiles sin cargadores, de manera que pueda debatirse, resultados en mano, si se puede avanzar hacia una prohibición completa de incluir adaptadores en las cajas.
Finalmente, debes saber que la UE no será la única encargada de velar por el cumplimiento de estas nuevas normativas energéticas. Las autoridades nacionales de cada país tendrán potestad para vigilar y sancionar al respecto.















