Así es RISC-V, la alternativa libre a los procesadores de ARM

procesador risc-v

No es la primera vez que te hablamos de proyectos de software libre. En su momento te hablamos de Jam, una alternativa a Clubhouse basada en código abierto para que cualquiera pueda acceder sin problema. Aunque en este caso no queremos hablaros de una app, sino de RISC-V, una fundación sin ánimo de lucro que ha creado un procesador libre y abierto que llega para plantar cara a la hegemonía de fabricantes como ARM.

Decir que este proyecto ha sido creado por empresas de la talla de Huawei, ZTE, Alibaba, Western Digital, Qualcomm, Google, IBM o AMD. Unos 29 miembros forman RISC-V, por lo que no estamos ante una idea, sino una realidad muy próxima que hará cambiar el panorama mundial.

Cualquiera podrá copiar los procesadores RISC-V

intel arm

Uno de los problemas que hay a día de hoy con los procesadores, es que cada país utiliza su propia tecnología para crearlos. Y esto provoca problemas de compatibilidad por las diferentes arquitecturas utilizadas. Ahora, con RISC-V cambiarán las normas del juego.

Para ello, este proyecto ha conseguido crear una arquitectura de procesadores que no dependerá de tecnologías extranjeras. Y al ser de código abierto, tampoco hay que pagar por derechos o patentes, por lo que cualquiera podrá usar RISC-V para sus proyectos.

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Si se tiene en cuenta que RISC-V está basado en la arquitectura RISC, usada en los procesadores ARM, no va a tener ningún problema de compatibilidad. Destacar que también cuenta con versiones de 32 y 64 bits para que no falten opciones.

RISC-V podría abaratar el precio de los procesadores en el medio plazo

Además, como te hemos indicado antes, RISC-V está bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0, por lo que se podrá descargar a través de este enlace todo lo necesario para conocer su diseño.

Por último, decir que la Unión Europa está apostando para que la arquitectura RISC-V se use para crear un procesador europeo que no dependa de tecnologías extranjeras. Y con esto se conseguirá que empresas europeas puedan comenzar a plantar cara a gigantes americanos y chinos, ya que no dependerán de sus procesadores. Esto se podría traducir en una bajada del precio de muchos productos, por lo que es un apartado que beneficiará mucho a los usuarios finales.