
El mercado de los móviles ha evolucionado a un ritmo tan frenético que, hoy en día, la línea entre la gama media y la gama alta es cada vez más difusa. Atrás quedaron esos tiempos oscuros donde gastar 200 € significaba conformarse con un ladrillo lento, de pantalla opaca que a duras penas se veía en la calle y cámaras que no provocaban usar.
Y no te dejes engañar: todavía hay marcas que en este rango de precio intentan colártela vendiéndote pantallas LCD del siglo pasado, diseños de plástico barato que crujen al apretarlos, configuraciones tacañas de 128 GB de memoria y las clásicas baterías de 5000 mAh que ya saben a poco frente a las exigencias actuales de las apps.
Por suerte, de vez en cuando aparecen joyitas que rompen el mercado ofreciendo características que hasta hace poco eran exclusivas de teléfonos que costaban el triple. El nuevo POCO M8 es exactamente eso. Lo he estado probando durante las últimas semanas y a continuación te cuento si realmente vale la pena cada euro de su precio.
POCO M8: diseño curvo ultradelgado, pantalla AMOLED de 120 Hz, 512 GB de memoria y autonomía garantizada

Antes de entrar en materia y diseccionar cada uno de sus apartados, es importante ubicar a este dispositivo en el saturado catálogo actual. El POCO M8 es un móvil que, por precio, roza peligrosamente la gama de entrada, pero que por especificaciones salta de lleno a la gama media. Viene impulsado por el procesador Snapdragon 6 Gen 3, un chip enfocado en la eficiencia.
¿Para quién está diseñado este móvil? Para ese inmenso grupo de usuarios que quieren un teléfono que se vea y se sienta caro al sacarlo del bolsillo, que les dure todo el día sin vivir con la paranoia del cargador, y que necesiten almacenar media vida (fotos, vídeos de WhatsApp, memes y aplicaciones) sin que les salga el temido y molesto aviso de «almacenamiento casi lleno». Todo esto, claro está, persiguiendo la máxima relación calidad-precio que siempre ha caracterizado a la marca.
Ficha técnica del POCO M8
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Características
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POCO M8
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| Dimensiones y peso | 164 x 75,42 x 7,35 mm y peso de 178 gramos. |
| Pantalla | Flow AMOLED de 6,77” con resolución Full HD+ (2392 × 1080 píxeles), relación pantalla-cuerpo del 92 %, tasa de refresco de 120 Hz, de muestreo táctil de 240 Hz, de muestreo táctil instantáneo de 2560 Hz, brillo máximo de 3200 nits, profundidad de colores de 12 bits, gama de colores DCI-P3, contraste 8000000:1, atenuación PWM 3840 Hz, certificación TÜV Rheinland Low Blue Light, Circadian Friendly, Flicker Free y Wet Touch 2.0. |
| Procesador | Qualcomm Snapdragon 6 Gen 3 con gráfica Adreno 710. |
| RAM | 12 GB de tipo LPDDR4X. |
| Almacenamiento | 512 GB en formato UFS 2.2 (ampliable hasta 1 TB con microSD). |
| Cámara trasera | Principal de 50 MP (Light Fusion 400) con f/1.8. Sensor de profundidad de 2 MP. Flash LED y graba 4K a 30 FPS. |
| Cámara frontal | 20 MP con f/2.2. Graba 1080P a 30 FPS. |
| Conectividad y extras | USB-C, Dual SIM 5G, WiFi 5 de doble banda, Bluetooth 5.1, NFC, GPS, Beidou, GLONASS, BDS, Galileo, infrarrojo, resistencia al agua IP65, altavoces duales con Hi-Res Audio, Dolby Atmos y lector de huellas en pantalla. |
| Batería | 5520 mAh con carga rápida de 45 W e inversa de 18 W. |
| Sistema operativo | Xiaomi HyperOS 2 basado en Android 15. |
Si algo me dejó con la boca abierta nada más sacarlo de su característica caja, fue su espectacular diseño. He estado probando la versión en color plata, que no es una tonalidad sólida y aburrida, sino que cuenta con unas sutiles líneas de estilo fibra de carbono en la tapa trasera.
Visualmente es una pasada y le da un toque deportivo muy atractivo. Aunque está construido en plástico, POCO ha hecho los deberes: está muy bien fabricado, sin holguras ni crujidos, que engaña tanto a la vista como al tacto, sintiéndose increíblemente denso y robusto en la mano.
A esto súmale dos decisiones de diseño clave que transforman por completo la experiencia ergonómica: su grosor ultradelgado de apenas 7,35 milímetros y su espectacular pantalla con curvas 3D en los laterales. El hecho de que la pantalla se curve ligeramente hacia el marco y que la parte trasera haga exactamente lo mismo (un diseño simétrico) hace que el marco lateral sea finísimo.
Esta combinación logra que sea una delicia sostenerlo: se adapta a la palma de la mano perfectamente, dándote esa sensación de estar ante un móvil prémium de 800 euros. A pesar de su gran tamaño de pantalla, no se siente como un ladrillo, y su peso de solo 178 gramos está tan bien distribuido que no cansa la muñeca tras largas sesiones de uso.
El módulo de cámaras en la parte trasera me generó sentimientos encontrados. Por un lado, me gustó ese diseño refinado con lentes que no sobresalen en exceso, pero me molesta que las marcas sigan usando este truco de simular que los móviles tienen más sensores de fotografía de los que en verdad tienen: no es una cámara cuádruple, solo son dos sensores.
Y ojo, que no es un móvil de mírame y no me toques. A pesar de su aspecto delicado, cuenta con resistencia al polvo y chorros de agua (certificación IP65, un salto notable frente a las típicas IP54, por lo que aguanta la lluvia y salpicaduras) y viene avalado por una certificación SGS de resistencia a caídas. POCO ha demostrado de forma contundente que un móvil barato no tiene por qué ser feo, gordo o frágil.
La pantalla es de lo mejor que vas a encontrar por 200 euros

Al encender el móvil, la ilusión óptica de la gama prémium se mantiene. Te recibe un panel AMOLED de 6,77 pulgadas de alta definición (Full HD+). Los textos en el navegador se ven afiladísimos, los iconos tienen una nitidez impecable y ver vídeos en YouTube o Netflix es una gozada absoluta.
A esto le acompaña una tasa de refresco de 120 Hz, que ya debería ser obligatoria por ley. Las animaciones al cerrar aplicaciones, hacer scroll infinito en Instagram o X (Twitter), y navegar por los menús literalmente vuelan bajo el dedo. Además, el panel reproduce los colores con esa intensidad y contraste característicos de las buenas pantallas OLED, soportando una amplia gama de colores DCI-P3.
Pero lo que realmente me ha sorprendido (y te aseguro que esto es rarísimo de decir en un móvil que ronda los 200 euros) es lo bien que se ve bajo la luz directa del sol del mediodía. Según la hoja técnica de la marca, este panel es capaz de alcanzar picos de brillo de más de 3000 nits. Te garantizo que no tendrás que hacerle sombra con la otra mano ni entrecerrar los ojos para leer un mensaje de WhatsApp o encuadrar una foto en plena calle a las dos de la tarde.
Para rematar el apartado multimedia, los marcos que rodean la pantalla son bastante simétricos y reducidos (la típica «barbilla» inferior es casi inexistente), lo que aumenta la inmersión. Si a esto le sumamos que cuenta con atenuación PWM de alta frecuencia para evitar el parpadeo de la pantalla y que no se te canse la vista al leer a oscuras en la cama, estamos ante un panel sobresaliente. En este rango de precio, es francamente difícil, por no decir imposible, encontrar una pantalla mejor equilibrada.
Rendimiento para el día a día y un almacenamiento colosal
Bajo el capó de este POCO M8 late el Snapdragon 6 Gen 3 de Qualcomm, un procesador construido en una arquitectura de 4 nanómetros. Este chip viene acompañado por 12 GB de RAM de tipo LPDDR4X. En las pruebas de rendimiento de AnTuTu logré obtener 835880 puntos, lo que lo posiciona entre los 100 móviles más potentes del mercado.
¿Cómo se traduce esto en el día a día? En que para el uso que le da el 90 % de las personas (alternar entre redes sociales, contestar WhatsApp, ver vídeos, usar el GPS y tener Spotify de fondo), el móvil va sobrado: no se congela, se siente muy fluido y reactivo.
Ahora bien, hablemos del elefante en la habitación: el almacenamiento. Aquí es donde POCO ha dado un golpe sobre la mesa. Por lo que te costaría un móvil equivalente de marcas como Samsung o Motorola con unos míseros 128 GB (que hoy en día te los gastas instalando cuatro juegos pesados y grabando unos cuantos vídeos), aquí te llevas la salvajada de 512 GB en formato UFS 2.2.
Es una cantidad obscena de memoria para este precio. La marca asegura que puedes guardar hasta 98 mil fotos en este bicho, y la verdad es que es un alivio mental tremendo saber que no vas a tener que andar borrando cachés, desinstalando apps o pagando suscripciones en la nube en muchos, muchos años.
Por último, si eres un gamer, debes saber que no es el mejor móvil para jugar. En títulos populares como Call of Duty Mobile, Brawl Stars o Free Fire el Snapdragon 6 Gen 3 rinde aceptablemente en configuraciones gráficas bajas. Sin embargo, si intentas ejecutar Genshin Impact o juegos igual de exigentes, habrá tirones y notarás que la zona cercana a las cámaras empieza a calentarse. Su fuerte no es la potencia bruta extrema, sino la eficiencia térmica y energética.
Las cámaras cumplen con buena luz, pero no le pidas más que eso
El apartado fotográfico suele ser el primer lugar donde las marcas tijeretean el presupuesto en la gama económica, y el POCO M8 no es la excepción a esta regla. En la parte trasera encontramos una cámara dual liderada por un sensor principal de 50 megapíxeles.
El otro agujero que ves en el módulo es meramente presencial: un sensor de profundidad de 2 MP diseñado únicamente para ayudar a recortar los bordes en el modo retrato (y no lo hace muy bien que digamos).
Lamentablemente, no trae un sensor ultra gran angular, una ausencia que se echa en falta si te gusta fotografiar edificios enteros, paisajes amplios o grupos grandes de personas.
Durante el día y en exteriores con buena luz solar, el sensor de 50 MP hace un trabajo más que digno. Los colores varían con la escena: tienden a ser naturales, pero en ocasiones vibrantes y muy saturados para hacerlos más vistosos. El rango dinámico gestiona relativamente bien los cielos brillantes y las sombras de los árboles mediante el HDR automático.
Ahora bien, aunque el zoom digital 2x es aceptable, la realidad es que la falta de estabilización y acercamiento óptico hacen imposible obtener buenos resultados al intentar fotografías con más zoom.
El modo retrato es decente, aunque irregular. Suele lograr un desenfoque de fondo natural, pero tiende a fallar en escenas más complejas, como al recortar cabellos alborotados, monturas de gafas o el borde de un árbol.
Sin embargo, cuando el sol se esconde o entras en un espacio poco iluminado, el móvil nos recuerda sin anestesia lo que hemos pagado por él. De noche, al carecer de estabilización óptica de imagen (OIS), le cuesta bastante más enfocar y requiere que tengas pulso de cirujano para que la foto no salga movida.
Aparece ruido evidente (grano) en las zonas oscuras, las luces de las farolas tienden a sobreexponerse, creando destellos, y el procesado de imagen hace que se pierda definición, dando un efecto acuarela si haces zoom. El modo noche intenta salvar los muebles aclarando la escena a base de exposición larga, pero los resultados son simplemente funcionales.
En cuanto a la cámara frontal, toma fotos luminosas, aunque por defecto aplica un filtro de belleza que suaviza demasiado la piel. En resumen: son cámaras funcionales, para registrar momentos cotidianos, no para ganar premios de fotografía.
Autonomía de sobra: batería infinita, carga rápida de 45 W y función de powerbank

POCO ha querido dar un paso más allá en autonomía, pero tampoco se arriesgaron demasiado: metieron en este móvil una batería de 5520 mAh. Lo realmente meritorio no es la capacidad en sí (hemos visto móviles de 6000 mAh en esta gama), sino haber conseguido incluir esa enorme batería dentro de un cuerpo curvado y ultradelgado de solo 7,35 mm de grosor sin comprometer el diseño ni el peso.
¿El resultado? Una autonomía verdaderamente envidiable. Gracias a la excelente eficiencia energética que provee su cerebro de 4 nanómetros, el consumo en reposo es mínimo. En mis pruebas, con un uso intensivo, el móvil finaliza el día holgadamente con un 30 % de batería restante. Puedes alcanzar fácilmente las 8 horas de pantalla activa. Y si eres un usuario más conservador, de esos que solo usan el móvil para leer noticias y contestar WhatsApp, puedes llegar al día y medio o incluso a los dos días de uso.
Y cuando finalmente el teléfono te pide que pases por el enchufe, la experiencia tampoco decepciona. Soporta carga rápida de 45 W, y para sorpresa y alegría de todos, POCO sigue incluyendo el cargador correspondiente en la caja junto al cable USB-C. Esta potencia de carga es fantástica para las emergencias: con 25 minutos cargas el 50 % de la batería.
Lo mejor de todo es que puedes compartir esta gran autonomía: cuenta con carga inversa de 18 W para usar el móvil como powerbank. Lo probé y me fue muy útil para darle una vida extra a mis auriculares inalámbricos que se me habían descargado a mitad de un viaje.
HyperOS 2, funciones de IA y un festival de conectividad

En el apartado del software, el POCO M8 aterriza con HyperOS 2.0, la renovada capa de personalización de Xiaomi que corre sobre las bases de Android 15. El sistema es estéticamente bonito y limpio, con animaciones fluidas y sin trompicones. Las opciones de personalización de la pantalla de bloqueo son inmensas, permitiéndote cambiar fuentes, relojes y efectos de profundidad con tus fotos.
Además, trae integradas funciones de inteligencia artificial. Por ejemplo, tienes a Gemini como asistente por defecto y cuenta con la interesantísima función de Circle to Search de Google, que te permite trazar un círculo sobre cualquier cosa que estés viendo en la pantalla (unos zapatos en Instagram, un texto en una foto) para buscarlo en Internet sin cambiar de app.
¿El lado negativo? Viene cargadísimo de bloatware. Nada más iniciar el teléfono por primera vez, te vas a encontrar plagado de juegos de dudosa calidad, apps innecesarias, redes sociales preinstaladas y utilidades del sistema que probablemente nunca pediste ni usarás.
La buena noticia es que casi todo este bloatware se puede desinstalar fácilmente. La mala es que te tomará unos tediosos 20 o 30 minutos de limpieza para dejar tu pantalla de inicio pulcra y a tu gusto.
En cuanto a conectividad y extras, el POCO M8 va con todo, demostrando por qué esta marca es tan querida. Ofrece conectividad 5G, WiFi, Bluetooth y NFC para realizar pagos móviles. También un lector de huellas debajo de la pantalla (justo en la parte inferior) que funciona bastante rápido y es certero, y el ya clásico y venerado puerto de infrarrojos.
¿Vale la pena comprar el POCO M8?

Si tienes unos 200 euros para gastar en un móvil, el POCO M8 es una de las compras más recomendables que puedes hacer.
Sus puntos fuertes son indiscutibles: un diseño ultradelgado que atrae miradas y engaña al tacto, una pantalla AMOLED que no tiene rival en su segmento de precio, una batería inagotable que te da tranquilidad total y una mastodóntica memoria de 512 GB que hace que el problema del almacenamiento pase a ser historia antigua.
Por supuesto, como en cualquier dispositivo económico, tiene sus compromisos lógicos. Si eres un fotógrafo aficionado o un gamer exigente que necesita jugar a títulos con los gráficos al tope, definitivamente este no es tu móvil. Pero seamos sinceros y pongamos los pies en la tierra: en el rango de los 200 euros no existe ningún smartphone nuevo en el mercado que sea excelente tomando fotos de noche o ejecutando Genshin Impact al máximo nivel.
Dicho esto, si valoras tener un móvil bonito, cómodo, no quedarte tirado sin batería a media tarde, tener memoria de sobra para no borrar nada y todo esto a un precio asequible, el POCO M8 es tu mejor elección. Es un dispositivo que cumple donde realmente importa, y sin duda alguna, una de las inversiones más inteligentes que puedes hacer ahora mismo dentro de la gama económica.
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