
En el mercado actual es común encontrar móviles reacondicionados por los propios fabricantes o por terceros. Sin embargo, aunque ofrecen ventajas evidentes, como ser notablemente más asequibles, lo cierto es que este tipo de dispositivos también tiene sus desventajas. Como muy pocas personas las conocen, hemos preparado este artículo para explicarte detalladamente los riesgos de comprar un móvil reacondicionado.
En total, hemos identificado cinco inconvenientes principales. Algunos están relacionados con la garantía del vendedor y otros con el tiempo de soporte de software que le queda al dispositivo por parte del fabricante. Sin más preámbulos, estos son los cinco riesgos de comprar un móvil reacondicionado:
Los móviles reacondicionados no siempre tienen la garantía del fabricante

A diferencia de un teléfono nuevo, que incluye la garantía oficial de la marca, habitualmente de un año o más, los móviles reacondicionados rara vez la conservan. Esto es todavía más común si se trata de un dispositivo comprado a través de vendedores independientes. En su lugar, el comprador depende de la garantía que ofrezca la tienda o el vendedor, la cual oscila entre los 30, 60 o 90 días como mucho.
El soporte de software suele ser menor

Generalmente, los móviles reacondicionados son modelos que fueron lanzados al mercado hace dos o tres años. Al no ser dispositivos recientes, el tiempo de actualizaciones del sistema y parches de seguridad que les queda es considerablemente menor en comparación con un teléfono nuevo.
Sin estas actualizaciones, el móvil se vuelve vulnerable ante ciberdelincuentes que buscan explotar los fallos de seguridad del sistema. En resumen, aunque el periodo de soporte que ofrece cada fabricante varía según la marca, cuanto más tiempo haya transcurrido desde el lanzamiento del dispositivo, menor será el tiempo de soporte restante.

A menos que se adquiera directamente al fabricante bajo programas de certificación oficial, muchas tiendas y técnicos independientes utilizan piezas genéricas, como pantallas o baterías aftermarket, para abaratar costes. El uso de estos componentes puede provocar una pérdida de sensibilidad táctil, peor calidad de imagen, una menor retención de energía en la batería e incluso la anulación automática de cualquier garantía oficial.
Estos teléfonos tienen un menor valor de reventa e intercambio

Si el móvil reacondicionado no incluye su caja original ni los accesorios de fábrica, o si se detecta que tiene piezas no originales instaladas, su valor en el mercado de segunda mano cae drásticamente. Además, muchas operadoras y marcas rechazan de inmediato estos dispositivos en sus programas de renovación o intercambio si descubren componentes de terceros.
Experimentan una pérdida parcial o total de la resistencia al agua y polvo

Cuando un teléfono se fabrica, se sella herméticamente utilizando adhesivos especiales para cumplir con certificaciones como la IP67 o IP68 (resistencia a inmersiones o salpicaduras). Sin embargo, en el proceso de reacondicionamiento, el dispositivo siempre debe ser abierto para sustituir la batería, cambiar la pantalla o reparar la placa interna.
Aunque los técnicos vuelvan a sellarlo, es sumamente difícil replicar el aislamiento original de fábrica. Como resultado, el teléfono pierde de forma parcial o total su protección contra líquidos y partículas, quedando expuesto a daños graves ante cualquier accidente.
Sabiendo esto… ¿comprarías un móvil reacondicionado pese a sus desventajas?















