
OpenAI ha dado uno de esos saltos que hacen que ChatGPT se parezca menos a un chatbot y más a una herramienta capaz de terminar un trabajo completo de forma completamente autónoma. GPT-6 Astra es su nuevo modelo estrella y llega con mejoras importantes en programación, matemáticas, uso del navegador y tareas profesionales.
La compañía incluso se ha atrevido a acercarlo al terreno de la AGI. El presidente de OpenAI, Greg Brockman, indicó que en el futuro podríamos mirar a Astra como el comienzo de esa etapa. Eso sí, no podríamos hablar de que la inteligencia artificial general ya haya llegado, pero sí refleja hasta dónde quiere llevar OpenAI el cambio.
El gran salto de Astra no está solo en responder mejor

Una de las diferencias más importantes está en su capacidad para actuar. Astra puede moverse por páginas web, utilizar programas y completar procesos largos con menos ayuda humana. OpenAI lo muestra preparando impuestos, buscando vivienda, dando formato a documentos jurídicos o construyendo apps y videojuegos desde cero.
También mejora y mucho en programación, pues aquellos que tuvieron acceso al modelo indicaron que Astra necesitó un 50% menos de correcciones manuales al crear prototipos para videojuegos. Incluso consiguió revisar una decena de documentos financieros en minutos y detectar todos los errores que se han introducido a propósito en una prueba.
Los benchmarks también llaman mucho la atención. OpenAI atribuye a Astra un 98,6% en ARC-AGI-3, una prueba que mide cómo se adapta una IA a problemas nuevos. Frente al 7,8% comunicado para GPT-5.6 Sol parece un salto enorme, aunque esto debe analizarse con pinzas, ¿por qué? Porque Astra utilizó una configuración que conserva parte de su trabajo interno entre pasos.
Todo encaja con el rumbo que ya está tomando ChatGPT. Herramientas como Work buscan que la IA no se limite a explicar cómo hacer algo, sino que pueda encargarse de tareas completas desde el ordenador.
Más capaz, pero también más difícil de vigilar
La parte más incómoda es que Astra también estrena problemas propios de una IA más autónoma. OpenAI lo ha clasificado como su primer modelo con capacidad crítica en ciberseguridad: con las herramientas adecuadas puede encontrar fallos desconocidos y desarrollar formas de aprovecharlos sin que una persona guíe cada paso.
Además, utiliza de forma limitada una técnica de razonamiento recurrente que puede dejar menos pistas sobre parte de su proceso interno. Algunos investigadores temen que, si este enfoque se amplía, resulte más complicado descubrir por qué una IA ha tomado una decisión peligrosa.
OpenAI asegura haber añadido más controles y afirma que Astra es su modelo más alineado hasta la fecha. Sus capacidades más sensibles estarán inicialmente restringidas.
Cabe remarcar que el despliegue de este modelo será de forma progresiva. Astra comienza entre clientes seleccionados de ciberseguridad y llegará durante los próximos días a ChatGPT Plus, Pro Business y Enterprise, además de la API. De momento no se ha anunciado para los usuarios que usan GPT Gratis y Go, los dos planes en los que ChatGPT ya muestra anuncios en España.
En resumen, Astra no demuestra por sí solo que la AGI ya esté entre nosotros. Lo que sí muestra es que la frontera se está desplazando: el salto ya no consiste únicamente en contestar mejor, sino en cuánto trabajo puede hacer una IA por su cuenta antes de necesitar que una persona intervenga.
Fuente | OpenAI















